miércoles, 7 de mayo de 2014
ESTRUCTURA DE OCTAEDROS FRACTAL.
sábado, 3 de marzo de 2012
VEN X MÁS MATES.
Las actividades han sido realizadas desde La federación española de sociedades de profesores de matemáticas, por diversos profesores.
viernes, 23 de septiembre de 2011
MULTIPLICAMOS CON UNAMUNO
4 y 2 son 6,
6 y 2 son 8,
y 8 16,
y 8 24,
y 8 32,
¡ánimas benditas,
me arrodillo yo!
(De una canción de rueda que, siendo yo niño, oí cantar a las niñas)
2 x 2 son 4,
2 x 3 son 6,
¡ay que corta vida
la que nos hacéis!.
3 x 3 son 9,
2 x 5 10,
¿volverá a la rueda
la que fue niñez?.
6 x 3 18,
10 x 10 son 100.
¡Dios! ¡No dura nada
nuestro pobre bien!
Infinito y cero,
¡la fuente y el mar!.
¡Cantemos la tabla
de multiplicar!
jueves, 12 de agosto de 2010
POESÍA: PLAYA
como sandalias del viento
puestas a secar al sol.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Sobre la arena tendido,
com despojo del mar,
se encuentra un niño dormido.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Y más allá pescadores
tirando de las maromas
amarillas y salobres.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Altolaguirre, Manuel
lunes, 26 de octubre de 2009
LAS POESÍAS DEL Nº PI

Soy , lema y razón ingeniosa.
3 1 4 1 5 9
De hombre sabio que serie preciosa
2 6 5 3 5 8
Valorando enunció magistral
9 7 9
Con mi ley singular bien medido
3 2 3 8 4 6
El grande orbe por fin reducido
2 6 4 3 3 8
Fue al sistema ordinario cabal.
3 2 7 9 5
Extraído del 5º trabajo de poesía y matemáticas.
(Remedios Rubiales Ruiz
María del Mar Ruiz de Cabo
Carolina Vega Palomino
Julene Zurita Juaristi)
El número Pi es digno de admiración
tres coma uno cuatro uno
todas sus cifras siguientes también son iniciales
cinco nueve dos, porque nunca se termina.
No permite abarcarlo con la mirada seis cinco tres cinco
con un cálculo ocho nueve
con la imaginación siete nueve
o en broma tres dos tres, es decir, por comparación
cuatro seis con cualquier otra cosa
dos seis cuatro tres en el mundo.
La más larga serpiente después de varios metros se interrumpe
Igualmente, aunque un poco más tarde, hacen las serpientes fabulosas.
El cortejo de cifras que forman el número Pi
no se detiene en el margen de un folio,
es capaz de prolongarse por la mesa, a través del aire,
a través del muro, de una hoja, del nido de un pájaro,
de las nubes, directamente al cielo
a través de la total hinchazón e inmensidad del cielo.
¡Oh qué corta es la cola del cometa, como la de un ratón!
¡Qué frágil el rayo de la estrella que se encorva en cualquier espacio!
Pero aquí dos tres quince trescientos noventa
mi número de teléfono la talla de tu camisa
año mil novecientos setenta y tres sexto piso
número de habitantes sesenta y cinco décimos
la medida de la cadera dos dedos la charada y el código
en la que mi ruiseñor vuela y canta
y pide un comportamiento tranquilo
también transcurren la tierra y el cielo
pero no el número Pi, éste no,
él es todavía un buen cinco
no es un ocho cualquiera
ni el último siete
metiendo prisa, oh, metiendo prisa a la perezosa eternidad
para la permanencia.
Wislawa Szymborska
(Premio Nobel de Literatura 1996)
Extraído de la página web: http://catedu.es/matematicas_mundo/POESIA/poesia_sobre_mates_szymborska.htm
De Jose María Sorando Múzas
Soy y seré a todos definible,
3 1 4 1 6 9
mi nombre tengo que daros,
2 6 5 3 5
cociente diametral siempre inmedible
8 9 7 9
soy de los redondos aros
3 2 3 8 4
Manuel Golmayo
Extraído de la página web: http://catedu.es/matematicas_mundo/POESIA/poesia_sobre_mates_pineanas.htm
De Jose María Sorando Múzas
lunes, 18 de mayo de 2009
POESÍA: LOS SÓLIDOS PLATÓNICOS
encajados uno en otro, sistemáticos, perfectos,
en orden musical hasta la gran esfera.
Amó al dodecaedro, lloró al icosaedro
por sus inconsecuencias y sus complicaciones
adorables y raras, pero, ¡ay!, tan necesarias,
pues no cabe idear más sólidos perfectos
que los cinco sabidos, cuando hay tres dimensiones.
Pensó, mirando el cielo matemático, lejos,
que quizá le faltara una lágrima al miedo.
La lloró cristalina: depositó el silencio,
y aquel metapoliedro, geometría del sueño,
no pensable y a un tiempo normalmente correcto,
restableció sin ruido la paz del gran sistema.
No cabía, es sabido, según lo que decían,
más orden que el dictado. Mas él soñó: pensaba.
Eran más que razones: las razones ardían.
Estaba equivocado, mas los astros giraban.
Su sistema era sólo, según lo presentido,
el orden no pensado de un mundo enloquecido,
y él buscaba el defecto del bello teorema.
Lo claro coincidía de hecho con el espanto
y en la nada, la nada le besaba a lo exacto.
Autor (Javier Celaya)

